lunes, 3 de noviembre de 2008

Figuras retoricas "I"

Ironía

La ironía es la figura del discurso mediante el cual se da a entender lo contrario de lo que se dice. Cuando la ironía tiene una intención muy agresiva, se denomina sarcasmo. En el lenguaje escrito, la intención irónica puede explicitarse con un signo de exclamación encerrado entre paréntesis, mediante comillas, con un emoticono, etc.;

Etimología

El término griego del que procede ironía, ερωνείa (eironeia), significa «simulación». Sócrates hizo un uso hábil de la ironía para desenmascarar a los sofistas: se acercaba a ellos como un humilde aprendiz y les interrogaba sobre cuestiones que, en teoría, dominaban.

Ironía socrática

Sócrates

La ironía es la primera de las fórmulas utilizadas por Sócrates en su método dialéctico. Dado que Sócrates era considerado como el hombre más sabio de Atenas es fácil entender el porqué de la ironía. Para ello el método socrático sugiere realizar preguntas sencillas sobre el tema en el que el sujeto (alumno) ha sido nombrado como sabio.

Ironía cómica

Es una incongruencia aguda entre nuestras expectativas de un suceso y lo que ocurre.

La ironía tiene gran parte como origen en la percepción del individuo de la paradoja. Por ejemplo, en junio de 2005, la agencia de empleo del estado de Virginia, EEUU, que maneja las compensaciones a los parados, anunció que echaría a 400 empleados por falta de trabajo porque el paro era muy bajo en el estado. No todas las ironías son gracias por otro lado.

La escena siguiente traiciona el postulado. «No, un hombre rico moviéndose entre el vecindario no buscaba encontrar una mujer». La ironía yace en cómo promueve el romance y termina en una boda doble.

Ironía romana

En los tiempos de la antigua Roma, la ironía era usada en los discursos y conversaciones retóricas publicas, en las cuales las palabras usadas eran opuestas a su significado o intención.

Shakespeare imita la ironía romana en su obra Julio César en el discurso de Marco Antonio: «Amigos, romanos, paisanos, prestadme vuestros oídos, he venido a enterrar a Cesar, no a aplastarlo». El monólogo usa la ironía para glorificar a César, Antonio elige palabras que parecen dar soporte a los asesinos, mientras que su propósito y efectos son incitar a la gente contra ellos.

Ironía verbal

La ironía verbal es tradicionalmente definida como el uso de palabras para referirse a algo que es más, y normalmente, lo opuesto al significado literal de las palabras. Sin embargo, no hay ejemplo de ironía verbal que no relacionan diciendo lo contrario a lo que uno se refiere, y estos son los casos donde todo el criterio tradicional de ironía existe y el resultado no es irónico.

Bastante confusión ha crecido en torno a la relación entre la ironía verbal y el sarcasmo, y los psicólogos han apelado el tema. Por ejemplo, el ridículo es una aspecto importante de sarcasmo, pero no de ironía verbal en general. Así, el sarcasmo es un tipo de crítica hacia una persona o grupo de personas que incorpora ironía verbal. Por ejemplo, una persona dice a su amiga que ante un cáncer de ovarios, prefiere acudir a un espiritista antes que a un médico para que la trate. En respuesta su amiga dice sarcásticamente «¡Gran idea! ¡He escuchado que hacen un trabajo estupendo!».

Ironía trágica (o dramática)

En la tragedia, la llamada «ironía trágica» es un instrumento o recurso para aumentar la intensidad de la situación dramática. La ironía trágica está especialmente presente en los dramas de la Antigua Grecia. En esta forma de ironía, las palabras y acciones del personaje muestran la situación real, que el espectador observa y es completamente consciente de lo que sucede. El rey Edipo de Sófocles da un ejemplo de ironía certera y en toda su extensión.

La ironía llega a la expresión en un comportamiento inapropiado.

Cuando no está reconocida, la ironía puede llevar al malentendido.

Otro famoso caso de ironía trágica ocurra en la obra de Shakespeare Romeo y Julieta cuando Romeo encuentra a Julieta drogada como si estuviera muerta, él asume que lo está y se suicida.

Variación cultural

La ironía a menudo requiere una bagaje cultural que debe tenerse en cuenta, y como una forma de hablar de una lengua determinada, la ironía a veces no puede ser perfectamente traducida. Una excepción con un segundo significado fácil de entender para un estadounidense proveniente del este, puede ser extraña para un canadiense, australiano, o incluso estadounidense del oeste.

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